Esperaba empezar este blog con una nota positiva, o por lo menos con una nota filosofica, pero debido a lo ocurrido el día de hoy, eso no me será posible. En verdad, siento empezar tan feo.
Como algunos ya saben (Especialmente mi crítica de cabecera) recibí hoy mi dichosa tarjeta profesional, número 11-2956/07 (Pregunta: ¿Es tarjeta o targeta?) Eso signifca que ya estoy perfectamente autorizado para vérmelas con cualquier consulta médica, desde un simple resfriado hasta un parto en un taxi y en cualquier rincón del país. Aún cuando estoy muy contento por haber recibido autorización plena para ejercer mi Arte, he recibido unos cuantos tiros traicioneros.
He estado, en el entretanto, buscando algún empleo. (Después de todo de algo habré de vivir). Todos los intentos que he hecho a ese respecto (Más o menos unos 8) no he logrado nada. Cuando por fín terminé por azares del destino con una persona conocedora de estos laberintos de buscar empleo como médico me dijo que no era posible que consiguiera empleo en la red distrital (Con la cual quería trabajar desde un principio) sin una recomendación de algún político de turno o, en su defecto, por medio de la amistad personal con el gerente de cualquiera de las instituciones.
¿Saben lo doloroso que es que no lo tengan a uno en cuenta por algo tan banal, sin siquiera medir las capacidades del aspirante?
Créanme, eso sí me enojó mucho.
Poco después decidí probar mi suerte en el Hospital de Engativá. Al igual que con otros hospitales, en este se exige una experiencia mínima de dos años para poder ingresar. El salario, por lo menos, es relativamente decente ($1.200.000 o algo así, por medio tiempo). El problema está en lo siguiente ¿Cuál maldita experiencia si me gradué en Diciembre y no me salió plaza para rural? ¿¿¿Y cómo diablos voy a adquirir experiencia si no me dan empleo porque no la tengo???
Agregando el insulto a la ofensa, parecía que había tenido suerte con la Fundación Niños de Los Andes, pues necesitaban un médico rural, ojalá con experiencia en infantes y/o drogadictos, para trabajar con ellos, y que obviamente tuviera cómo vérselas con turnos de urgencias. Bueno, yo hice seis meses de internado en La Misericordia, que es el hospital de referencia para todo lo pediátrico en este país, amén de experiencia psiquiátrica y trabajo de prisiones. Me presenté, pero a pesar de que la carga de trabajo era la de cualquier médico (8-10 horas al día, medio tiempo el sábado y al menos un turno de 24 horas semanal) y mi experiencia me daba para los casos, sólo me pensaban pagar la miseria de $800.000
¿Qué diablos se creen para poder infravalorar de semejante modo un trabajo que, para empezar, no tiene nada de fácil?
Espero comentarios y sugerencias :P
viernes, 25 de mayo de 2007
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2 comentarios:
¡Aquí tu crítica de cabecera reportándose! :)
En cuanto a tu duda, hombre, es tarjeta!!!! no me vuelvas a salir con burradas de ese calibre... ¡que a la próxima te mando algo por la cabeza!
En cuanto a lo demás...¿que has pensado sobre lo que dijeron tus papás de la especialización? Me parece que dadas las circunstancias, es una muy buena idea...
En fin, cuídate mucho, te escribiré pronto.
Ya eché alguna averiguadita al respecto. El problema es que Genética requiere casi ocho paquetes por semestre y son seis semestres (Sip, son semestre, no años) en la Javeriana. Podría sacar el préstamo por el Icetex, pero si no leí mal, los intereses son sumamente altos :((
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