Estoy furioso, fuera de mis cabales, fuera de todo control...
Estoy harto de ver a la Humanidad desperdiciar oportunidad tras oportunidad de abrirse a nuevas cosas, evolucionar, llegar más lejos de lo que alguna vez nadie haya podido llegar.
Estoy harto de ver cómo se arrodillan ante falsos dioses de papel en vez de levantarse, mirar al frente, agarrar sus herramientas y sus cuadernos y ponerse a trabajar para sí mismos y para los que aman.
Estoy harto de que le echen al destino y al acaso toda la culpa de sus faltas en vez de tomar al destino por los cuernos y hacer de éste lo que todos han soñado.
Estoy harto de ver cómo blasfeman de los que son distintos en vez de aprovechar la oportunidad y aprender nuevas cosas de ellos.
Estoy harto de ver cómo caen estúpidamente en la celada del orgullo y no ponen atención a lo que de verdad importa.
Estoy harto, en fín, de la mediocridad disfrazada de humildad, de la estupidez disfrazada de orgullo, del sadismo disfrazado de religión... Harto de ver que la Humanidad no dispone de esos estorbos como se debe disponer y no se levanta para entenderse y conocerse a sí misma.
¡Tontos mortales, abran los ojos de una vez!
¡Vean su propia gloria y aprópiense de ella!
¡DESPIERTEN DE UNA MALDITA VEZ!
martes, 12 de febrero de 2008
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